viernes, 30 de octubre de 2015

Reflexiones de un adolescente a las 2am

Esto fue escrito una noche cualquiera de un día como cualquier otro para ser posteado en una red social de mala muerte y nada, sentí que era digno de pasarlo por estos lares.

La madrugada hace que vengan a mi cabeza miles de pensamientos sobre lo que fue y lo que pudo ser que chocan entre sí logrando que me de cuenta de lo solo que estoy. Claro, puedo fingir, puedo creer que soy felíz durante el día, puedo estar con amigos, puedo estar con una chica o simplemente puedo sentarme a escribir en esas horas que parecen eternas pero una vez que miro atrás para verlas parecen poco más que un punto en una hoja. Después de todo, puedo engañarme y fingir que todo a mi alrededor me sonríe sabiendo que nada de esto me va a preocupar hasta que la madrugada llegue y me recuerde todos esos malos momentos, oportunidades perdidas y heridas que cargo en lo profundo de mí de las que nadie sabe, pero no es algo que me afecte, después de todo, en ese entonces va a ser de madrugada y sé que cuando aparezca el sol voy a poder volver a mi mundo en el que soy uno más del montón y la vida está llena de oportunidades.

Son las 2am y quiero pegarme un tiro.

domingo, 25 de octubre de 2015

Fines de semana y soledad

Me encontré escribiendo acá más pronto de lo que esperaba, y supongo que eso está bien si quiero hacer del escribir un hábito en lugar de algo que siento como una obligación o a lo mejor debería dejar mi pieza más seguido.

Al momento de escribir esto son las 16:22hs y la razón principal por la que estoy redactando esta entrada es porque tuve la realización de que hace alrededor de 3 semanas que estoy rechazando cualquier invitación para salir a hacer del día aquello que disfrutan los jóvenes y manteniéndome sentado en la oscuridad cual ermitaño, ¿cuál es la razón de esto? Me gusta creer que lo hago porque realmente disfruto el estar solo en compañía de mis pensamientos, pero mientras más tiempo estoy con ellos, más me doy cuenta de lo oscuros que se pueden poner y de lo mucho que disfrutaría del estar afuera con amigos o incluso jugando al fútbol, deporte que desprecio, en este momento.
Aunque probablemente si algo de eso llegara a suceder estaría lamentándome el hecho de haber dejado la comodidad de mi habitación por el simple placer momentáneo de las risas y momentos compartidos que parecen durar tanto pero se ven tan cortos comparados con estas instancias de soledad que me mantienen caminando de un lugar a otro en mi cuarto como a un auto de juguete cuya cuerda nunca se agota y deseando disfrutar del exterior que me atrae tanto al estar lejos de él con sus ojos de libertad y alegría pero me aterra hasta los huesos en el momento en que me toca con sus manos llenas de inseguridad y conflictos que marcan a uno hasta el alma haciendo que desee encerrarse y no volver nunca más para lamentarse al instante como un marinero que cayó ante el encanto de una sirena.
¿A dónde estoy yendo con esto? No tengo la más mínima idea. Supongo que simplemente estoy repitiendo lo mismo una y otra vez hasta que se me ocurra alguna forma de darle un cierre que sea satisfactorio y al mismo tiempo me de la respuesta que necesito ante la incertidumbre de "me quedo/no me quedo" que me azota después de darme cuenta de que el fin de semana acaba de terminar y no hice nada con mi vida, cosa que no es muy útil ahora pero probablemente va a venir a mi mente cuando el próximo fin de semana asome su horrenda cara por mi ventana mientras que ahora estoy escribiendo esto para pasar el rato hasta que sea la hora de la merienda. En fin...

I hate it here.


Y sí, voy a agregar una imagen casi sin relación en cada entrada en un intento fallido por hacerme el gracioso.

sábado, 24 de octubre de 2015

Giladas

Te estarás preguntando para qué hice este blog. Bueno, decidí hacer este blog para... no sé, tener un lugar en donde expresarme y practicar un poco mi escritura o algo así. Y para que puedas leer cosas acerca de mi vida diaria y como me quejo de todo que sé que te interesa mucho.
Antes que nada quiero decir que el nombre viene de la columna ficticia que escribe Spider Jerusalem, el protagonista de Transmetropolitan, serie que empecé hace menos de una semana pero que ya se ha abierto paso a mi corazón y decidí que sería apropiado nombrarla así debido a los temas que voy a tratar acá y otras cosas que estoy inventando.

Para empezar creo que debería presentarme; mi nombre es Xavier pero la gente me dice Facundo por... motivos que probablemente te cuente en el futuro, o nunca, no sé. Tengo 16 cortos años de edad y, como a la mayoría de la gente de mi edad, la vida me parece una mierda y me creo único y diferente a pesar de ser uno más del montón. Cualidades que espero se esfumen una vez que mis hormonas adolescentes dejen de bailar como si de un carnaval se tratase y, si no pasa, simplemente tendré que rodar con eso, supongo.
Como podrás imaginar, no estaría escribiendo un blog si no fuese porque no soy el alma de la fiesta, me gustan cosas que solo disfruta el loro como sentarme en silencio a escuchar música, leer novelas o historietas y escribir cosas (que afortunadamente no son fanfics de Sonic) y necesito un lugar en el cual poder hablar sin las restricciones que me pone la vida diaria en la cual, a pesar de todas estas cosas que te comento, puedo moverme sin mucha dificultad aunque  me pase la mitad del día resistiendo el impulso de romperle la cara a alguien y lamentándome por cosas que me gustaría hacer pero no me animo. 
¿Nunca te pasó eso? ¿Decirte "mañana lo hago" todos los días pero cuando el "mañana llega no hacés nada para seguir repitiéndote lo mismo? Como no podés responderme o no le voy a prestar atención si lo hacés, voy a asumir que no soy el único que mañana no lo hace para ayudarme un poco a sobrevivir el día a día en el que me trago decepciones junto con el desayuno.
Creo que me estoy yendo por las ramas así que voy a dejar esto para no escribir acá nunca más. O capaz que sí, no sé.

I hate it here.